Uno de oficinas
Cuando llega esta hora en la oficina no ayudan ni el café (con tres cucharadas de Nescafé) que me preparé, ni las masitas que me compré, ni escuchar al Indio cantar que todo preso es político. Y menos aún cuando faltan exactos 73 minutos para partir, porque como todos bien sabemos, cuanto menos falta más lento va el reloj.
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